La estatua de una niña
Vaciado en resina, 2012.

La estatua de una niña


Para mí, durante mucho tiempo fue importante recordar de la manera más fiel posible los acontecimientos, –con apuntes, notas, diarios o recolección de objetos– ¿Tenía yo una obsesión por el pasado? Desde niña me gustaba recolectar objetos que se convertían en "mis propiedades", éstas, actualmente están (eso espero, pues así las dejé en México) como las tenía organizadas en ese entonces, llevandome de regreso a mis recuerdos.

La infancia es un tema que siempre me ha atrapado. No quería dejar de ser niña, pienso que no dejamos de ser esxs seres primarixs y misteriosxs, pero al cambiar de aspecto y estar rodeadxs de más seres, al socializar, nos diluimos. Se disuelve nuestra espontaneidad, nos vemos sometidxs a reglas de comportamiento, nos observan (nos sentimos vigilados por un ojo) y observamos (construimos puntos de referencia), así aprendemos patrones. Algunas veces exponemos nuestra manera de entender y otras veces nos presionan a entender de otra manera.

Así que decidí encapsular mi sentimiento de frustración, sobre mi pasado y mi extrañamiento constante en la vida cotidiana con la escultura de una niña que llora y que preserva en su estómago una mariposa encapsulada.


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La estatua de una niña, 2012.
Vaciado en resina, 15x13x10 cm.





PROYECTAS

2012 -

FOTOGRAFÍA

2014 -

TEXTO